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Zeiss-Ikon Super Ikonta B

Super Ikonta hace referencia a cámaras de fuelle telemétricas fabricadas desde 1934, cuando dos modelos distintos se pusieron a la venta, uno para formato 6x4.5 y otro para 6x9. De acuerdo al sistema de numeración del catálogo de Zeiss Ikon, estos modelos serían los 530 y 530/2 respectivamente. En ocasiones se hace referencia a la primera como Super Ikonta A, y a la segunda Super Ikonta C. Poco despues de la introducción de éstos modelos en el mercado, se añadió un tercer modelo a la gama: el modelo 530/16 para 6x6 que también es llamado Super Ikonta B. También llegó a haber un modelo 530/15 para película de tipo 616, conocida como Super Ikonta D.

En 1937, Zeiss cambió la numeración de los modelos en sus catálogos para las Super Ikonta. De 530, pasarían a ser 531 en el caso de los modelos "A" y "C", y 532 en el caso del "B". El modelo "D" dejaría de fabricarse en 1936. Tanto en construcción como en características, los diferentes modelos son similares entre ellos, y hasta comienzos de los 50 el diseño evolucionaría bastante poco.

La Zeiss Super Ikonta B (la B indica que hace negativos 6x6, los "part numbers" son 530/16 antes de la Guerra, y 532/16 posteriormente) es una cámara de fuelle de medio formato, proporcionando 11 negativos de 6x6 sobre película de 120. Se fabricó entre los años 30 y finales de los 50, con cierto número de variaciones en el diseño a lo largo de su producción. Montan la magnífica Tessar de 80mm f/2.8 (en unos pocos ejemplares se montó el 80mm f/3.5) siendo más buscada la versión fabricada tras la Segunda Guerra Mundial pues incluye recubrimientos multicapa en todos los elementos. Igualmente, el disparador más buscado es el Synchro-Compur posterior a la Guerra. El término "Super" alude al hecho de que son Ikontas con telémetro incorporado, y las primeras unidades figuran con el nombre "Super Ikomat".

Las primeras unidades fabricadas antes de la Guerra incluyen dos ventanas diferentes para el visor y el telémetro. Al poco tiempo se unificaron, y todas las Super Ikontas fabricadas desde entonces combinaban visor y telémetro en una única ventana trasera. El recubrimiento multicapa se aplicó poco despues del final de la Guerra, y las anteriores no tienen recubrimiento. Existen con bordes negros y cromados. Es difícil de decir hoy en día pues hay propietarios que directamente eliminaron la pintura negra en el momento en el que sufrió algún desperfecto.

Las versiones anteriores son fácilmente reconocibles porque el cuerpo del disparador y el mástil del telémetro son negros, mientras que al final de la producción se pasó al cromado. Son éstas las unidades más buscadas por los coleccionistas, fabricadas únicamente durante los primeros años de la década de los 50.

Una de las principales características de esta cámara es el sistema de avance automático. Simplemente cargas la película, cierras la tapa y avanzas hasta que el sistema de avance se bloquea y estás listo para disparar el primer fotograma. A cambio, se sacrifica una fotografía, por lo que de cada rollo de 120 una Super Ikonta B obtiene 11 fotogramas. Puesto que dispone de ventana en la puerta trasera, se podría avanzar manualmente y obtener 12 fotogramas. Sin embargo, no es el método pensado por el fabricante, y no lo recomiendo. Una ventaja añadida de disponer de la ventana roja trasera, además de poder saber rápidamente si tenemos película cargada, es que en caso de fallo del sistema de avance automático podremos seguir usando ésta maravilla de la tecnología.

El telémetro es acoplado, y bastante original: moviendo la rueda de engranaje a la derecha de la lente (izquierda, vista de frente) desplazamos todo el conjunto, tanto las lentes como el visor telemétrico, siendo el resultado automáticamente transmitido al visor de enfoque.

Como muchas otras cámaras de la factoría de Stuttgart (Dresden antes de la Guerra, y que tras ella daría lugar a la Ercona), las Super Ikonta sufren en muchos casos de los conocidos "chichones Zeiss", unas protuberancias que se forman bajo la semipiel que recubre la cámara. Es muy importante no sajar _nunca_ uno de éstos "chichones", pues lo único que conseguiremos es que en poco tiempo se nos caiga la semipiel a trocitos. Los fuelles suelen ser de cuero por lo que normalmente están en un estado decente y sin grietas.

Con un peso de 1.050 gramos (sí, algo más de 1 kilo) y unas medidas de 51x95x140mm esta cámara está entre los tanques de la fotografía (pero también ayuda en la estabilidad para velocidades bajas)



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