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Agfa Super Isolette

La Agfa Super Isolette (Ansco Super Speedex en su variante estadounidense) ocupó el número 2 del podio de cámaras de Agfa (algunos argumentarían que de las cámaras de fuelle), solo superada en sofisticación por la Agfa Automatic 66, la primera cámara del mundo con auténtico sistema de prioridad de apertura automático (cosa que no se vería en medio formato hasta la GA645 de Fuji). La Agfa Automatic 66 se les fue de las manos, una máquina tan increiblemente perfecta que solo la pudieron fabricar durante un año por no cubrir gastos. Salieron unas 5000, y alcanza precios exorbitantes entre coleccionistas, alrededor de los 1200 euros.

Volviendo con la Super Isolette, se fabricó durante 3 años (1954-1957) y fue el modelo que copiaron fabricantes como KMZ con su familia Iskra. Es una cámara compacta, ni de lejos tan pesada como una Super Ikonta, la familia con la que Agfa competiría sacando este modelo. No comparte en absoluto el chasis que sí compartían las Isolette I, II y III, siendo más ancha y más alta. También tiene una serie de características que no están presentes en estas últimas, aunque eso quedará para otro artículo.

Para empezar, el telémetro es acoplado, por lo que la medición de distancia se realiza una única vez y al hacerlo el objetivo se mueve sincronizadamente. Interesante también es que el sistema para la carga de la película en la cámara se hace de forma automática: Simplemente se inserta la película, se cierra la tapa y se avanza la película hasta que la rueda de rebobinado se bloquea y no permite continuar, el marcador de fotograma marca el 1 automáticamente, y la camara estará lista para tomar la primera fotografía. No tiene ventana roja en la tapa trasera, por lo que el avance entre fotogramas también es automático. Este hecho también hace que el disparador no pueda ser tensionado a no ser que haya película dentro de la cámara.

Pero quizás la característica más innovadora sea el sistema de enfoque, el cual se consigue mediante engranaje helicoidal. Lo que esto significa es que el mecanismo mueve el objetivo al completo en lugar de solo el elemento frontal. La principal ventaja de este sistema de enfoque es que resulta mucho más preciso en todo el rango de distancias que mediante enfoque por elemento frontal.

La Super Isolette siempre salio de fábrica con Solinar de 75mm f3.5, y se montaron dos disparadores distintos, pero de igual alta gama: Synchro-Compur MX en los primeros modelos, cambiándose a Synchro-Compur MXV en algún momento de la producción. En ambos casos, están sincronizados para flash en todas sus velocidades. La lente acepta bien filtros de 32mm o filtros de rosca de 29.5mm.

El estar cargada de tecnología hace que su mantenimiento no sea tan sencillo como el requerido por otras cámaras más "simples" o con menos características, aunque a su favor cuenta que la construcción tan precisa evita en muchos casos una actuación extrema. Los fuelles de las Super Isolette son de piel sintética, infinitamente mejores que los de vinilo que montarían cámaras de gama inferior. El telémetro está acoplado, lo que no debería requerir ajuste salvo daño estructural del cuerpo de la cámara. El punto débil de ésta cámara radica en el sistema de avance automático. Una vez que deja de funcionar, solo hay dos opciones (tres, en realidad): tener un bonito pisapapeles, o modificarla para incluir la ventana roja en la trasera permitiendo avanzar manualmente y hacerla perder la mayor parte de su valor coleccionable. La tercera opción es invertir aproximadamente el valor de la cámara en la reparación del sistema de avance. Personalmente solo lo veo algo viable si la cámara os cae del cielo.



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