CÁMARAS > FRANKE & HEIDECKE - ROLLEI

Rollei

Cuando Reinhold Heidecke decidió abrir su propio taller en 1920 junto a su socio Paul Franke, seguramente no podía imaginar que, algún día, sus productos llegarían a ser considerados de entre los mejores ejemplos de precisión alemana. Su interés era fabricar cámaras que fueran más fáciles de usar que los complicados modelos que se estaban fabricando con los comienzos del siglo XX. El tercero de los modelos construidos por Heidecke, la Rolleiflex, le conseguiría el reconocimiento mundial. No solo llegaría a ser referente entre los constructores de cámaras, sino también a sentar cátedra en la fotografía de todo el siglo.

Heidecke se formó en otra de las grandes empresas de Brunswick, como era Voigtlaender, donde iría ascendiendo y pasó por maestro artesano, constructor e incluso llegó a jefe de producción. Y, sería ya con 40 años, que Heidecke se uniría con Franke para fundar su compañía, que se conocería como "Franke & Heidecke - Fabrik Photographischer Prazisionsapparate". Empezarían con unos pocos empleados, en unas instalaciones bastante modestas donde Heidecke se centraría sobre todo en la fotografía estereoscópica, un campo hasta entonces relativamente poco desarrollado. En menos de un año, presentaron su primer modelo propio, una cámara estéreo de tres lentes (la tercera de las cuales hacía las funciones de visor), que se llamaría "Heidoskop" en honor a su creador.

Dos años despues, se presentaría su segundo modelo, la "Rolleidoskop". Este nuevo desarrollo se hizo necesario porque la película de rollo, a comienzo de los años 20, estaba conquistando el mercado y reemplazando a las placas fotográficas. Y, en 1928, su maestría como constructor quedaría demostrada cuando es capaz de llevar, de una cámara estereoscópica de tres lentes a una de lente única, las ventajas de la película de rollo en una cámara con visor reflex. Fue el nacimiento de la "Rolleiflex". Cuando Paul Franke fue presentando el nuevo modelo a los potenciales clientes en Alemania, la primera serie se vendió de forma inmediata. Y lo mismo pasaría en el resto de Europa y EEUU. Esta gran demanda favoreció la rápida expansión de la compañía. En 1930, Franke & Heidecke empleaba a 800 personas. La Rolleiflex fue premiada con el máximo galardón de la Exposición Mundial de 1937 en Paris.

Franke, director comercial de la Rollei-Werke, jugó también un importante papel en este éxito. No siendo muy amigo del trabajo de oficina, viajaba continuamente demostrando y presentando personalmente sus productos, tanto dentro como fuera de Alemania. Igual que su socio, era un gran abogado del concepto de calidad y precisión máxima de las Rolleiflex y Rolleicord, esta última presentada simplemente como una variante con menos posibilidades y, por lo tanto, más barata.

Paul Franke moriría en 1950 a los 62 años, y Reinhold Heidecke en 1960, a los 79. Ambos habían vivido para ver el primer revés de su empresa, cuando no pudieron evitar que, durante la guerra, su fábrica se usara al servicio de ésta, si bien lograron seguir vendiendo cámaras en paises neutrales durante los primeros años de la guerra. Tras ésta, el 40% de los edificios y más de la mitad de la maquinaria estaba destruida, y las patentes liberadas, como pasaría con todas las fábricas alemanas. Parecía un reto imposible, pero era precisamente el nombre de Rolleiflex el que debía de traer buenos recuerdos a los aliados, pues fueron ellos mismos los primeros clientes interesados en retomar la fabricación. Apenas unos dias tras la entrada en Brunswick, el comandante de las fuerzas de ocupación ordenó completar los trabajos pendientes y usar las piezas almacenadas en lugares sin maquinaria.

La factoría pronto ganaría velocidad y sería uno de los nuevos motores de la economía alemana, por aquel entonces prácticamente deshecha. En 1950 ya empleaban a 1.000 personas, un récord para la empresa. Tras la muerte de Paul, su hijo Horst pasaría a ser el nuevo director comercial.

La compañía se expandiría hasta el comienzo de los 60, pero pronto llegarían tiempos difíciles, que no solo afectaban a la industria alemana de fotografía, como resultado de la cada vez mayor presencia de productos japoneses más baratos. En 1964, el Dr. Heinrich Peesel toma el control de la que, desde 1962, se llama "Rollei-Werke". Al principio, Peesel tuvo cierto éxito sacando de la recesión a la empresa gracias a una agresiva política de precios y reorganizando la compañía. Pero estas acciones tuvieron sus consecuencias.

Se hicieron necesarios ciertos préstamos e inversiones para poder llevarlo a cabo. Al principio, el Landesbank proporcionó los fondos en forma de préstamos, que despues debían ser compensados con participaciones en la compañía. Peesel veía un gran futuro en Rollei, quizás demasiado, creando una nueva factoría en Uelzen y despues fábricas incluso mayores en Singapur, creando también sucursales de ventas en paises del extranjero. Al final, la producción era mayor que la demanda mundial, y aunque Peesel le puso todas sus mejores intenciones, su política de expansión resultó fallida.

Entonces aparecería en escena Hans Heinz Porst, quien llevaría los trámites judiciales para los procedimientos de declaración en bancarrota. Parecía que era el final, pero un año despues una empresa británica, "United Scientific Holding", compraría la compañía de Brunswick y las patentes.

No pasaría mucho hasta que volviera a manos alemanas: Jos. Schneider Optische Werke Kreuznach la compraría (por medio de Heinrich Mandermann, quien ya había resucitado a Schneider-Kreuznack y Pentacon, ademas de haber sido fundador de Beroflex). Se reintroduciría en el mercado la Rolleiflex, que no se fabricaba desde 1981, modernizada en el modelo 2.8GX. La nueva cámara de referencia de Rollei, la Rolleiflex 6008 Professional y la cámara de 6x6 más avanzada y mejor equipada fabricada hasta entonces se presentaría un año despues. También desarrollaría otro tipo de instrumentos, como el RolleiMetric empleado por arquitectos, construcción o supervisión industrial, reemplazando a teodolitos y similares.

Tras ser comprada en 1995 por Samsung Techwin, parte del grupo coreano Samsung, se vendió de nuevo en 1999. En 2002 lo compró un grupo danés de inversiones y en 2005 fue dividido en dos empresas diferentes, "Rollei GmbH" en Berlin, propietaria de la marca Rollei y dedicada a vender diferentes productos OEM, y "Franke & Heidecke GmbH, Feinmechanik und Optik" en Brunswick.

En 2009, Franke & Heidecke GmbH, Feinmechanik und Optik se declararon insolventes.



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